Pongamos que hablo… de Madrid

Cuando esto se publique yo estaré viajando a Madrid con mi padre en un coche lleno de ropa, zapatos, abrigos, sábanas y hasta peluches que conformarán mi nueva vida -llena de cosas y gente de la vida de siempre, claro está-.

Sí, Madrid. Una ciudad sin mar, sin brisa, sin calor mediterráneo y sin casi ningún culé. Una ciudad agobiante y rápida en la que no voy a poder hablar mi lengua con casi nadie. Pero también es un Madrid vivo y abierto, lleno de cultura y de mundo, de cosas que disfrutar, de jardines donde tumbarse, de museos donde perderse, de sitios que visitar y de gente de la que aprender. Se trata de pensar en positivo, de buscar la parte buena de la famosa canción de Sabina.

Será raro. Diferente. Y en algunos aspectos será duro, soy consciente. Los cambios son muchos. Nuevo piso. Nuevas clases. Nueva gente. Nueva -y solitaria- cama. Y más. Pero hay que adaptarse. Acostumbrarse a vivir en “la capi”. Si de Alcoi a Valencia ya fue un salto, este es el siguiente. Y no sólo sé que sobreviviré, sino que aprenderé a disfrutar del salto como lo hice del primero. Y tengo nervios, pero nervios buenos. Aunque siempre sea triste despedirse, este salto lo emprendo con la ilusión de ser de nuevo novata y además en un mundo que he elegido porque realmente me gusta.

Además para el blog esto va a ser mucho mejor. Voy a tener muchas más cosas que contaros y ya no sólo de mi día a día (que también, pues será divertido retratar la vida de una culé empedernida en Madrid) sino sobre todo de la moda y todo lo que la rodea, de ese mundo que tanto me (nos) gusta y que ahora tendré más presente que nunca.

Porque para eso me voy. Para seguir caminando por el camino que yo quiero y que pasa en grandísima parte por ese mundo. Un mundo que muchos consideran superficial e incluso artificial, pero que los que verdaderamente lo amamos sabemos que supone mucho más. Un mundo que, como decía la carta de presentación de la nueva revista S Moda, va dirigido “a una mujer que no sólo compra, sino que piensa, que es dueña de su cuerpo, dueña de su imagen, de su vida y de su futuro. Y que disfruta con la moda, ¡claro!”. Y yo, además, añado a los hombres.

Bienvenidos todos a mi nuevo mundo. ¿Me acompañáis?