Eternas dudas sobre el hiyab

Por mucho que haya leído y lea cada día más sobre el tema, y por mucho que dedique bastante tiempo a mi reflexión personal, no logro tener una opinión definida a favor o en contra del yihab musulmán -el pañuelo que cubre la cabeza y por el que los medios nos han bombardeado con la polémica de Najwa Malha, que no el burka que cubre todo el cuerpo y deja sólo una rejilla para los ojos, pues en ese caso tengo bien claro que estoy en contra-.

En principio pienso que las libertades personales -incluida la religiosa- tiene que respetarse por encima de cualquier convención social establecida y, además, tengo bien claro que el derecho a la educación es algo fundamental que no tendría que verse alterado por ninguna cuestión de ese tipo (ni por hiyabs, ni por gorras, ni por faldas demasiado cortas… por mi como si los alumnos y alumnas asisten desnudos con tal de que vayan a la escuela).

El problema lo tengo en si considerar o no al hiyab como una forma de opresión de la mujer, ya que por mucho que algunas mujeres me aseguraran en mi reciente viaje a Marruecos que se trata de una elección personal y no de una imposición machista, no puedo dejar de pensar que en la gran mayoría de casos la educación que han recibido esas mujeres no les ha dejado espacio para decidir por sí mismas. No es que dude de lo que afirmaron las mujeres con las que hablé, pues en su caso seguramente lo lleven -o no, que había bastantes con la melena al viento- por decisión propia, pero se trataba de mujeres con un nivel cultural considerable que desafortunadamente la gran mayoría de musulmanas no tiene aún. Además está el famoso refrán de ” adonde fueras, haz lo que vieras”.Pero con la globalización y la multiculturalidad actual creo que el dicho queda fuera de lugar y que triunfa la mezcla absoluta (díganmelo a mí que ví como en el mismo centro Marrakesh convivían una mujer con burka con una turista en bikini por la calle).

Por ello, lo que sí tengo claro es que el camino de la integración no pasa por la xenofobia que últimamente está demasiado presente en los medios, y que el laicismo de un Estado no tiene por qué pasar por el asceptismo total que propone Francia sino por una libertad religiosa y personal verdadera. En las aulas ni crucifijos ni nada, pero en cada persona lo que ella considere siempre que no sea por imposición. Y esa libertad de elección pasa, cómo no, por una buena educación. Y a todos aquellos que ponen el grito en el cielo porque una mujer que trabaja en un sitio público lleve velo -y que por tanto se le presupone cultura suficiente para que lo lleve por iniciativa suya-, que se planteen si le harían descubrirse la cabeza a una monja que entrara a ese mismo lugar.

 ¿Qué opináis vosotr@s?

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Natura dice:

    Sempre he pensat que la tolerància es essencial en la nostra societat. I que la educació te que estar per damunt de qualsevol creença, ja que es un dret fonamental.
    Que tal aquest cas?
    Un jove es expulsat definitivament de un centre escolar, el pare denuncia al centre, i finalment la sentencia diu que preval la educació per damunt de tot per que es un dret fonamental… A les hores el centre escolar te que readmetre a l’alumne. (esta mes que resumit però s’entén)
    En aquest cas preval la educació per damunt de tot i en que cas de Najwa Malha no? Curiós…
    Molt bona la última frase “que se planteen si le harían descubrirse la cabeza a una monja que entrara a ese mismo lugar”.
    M’ha agradat molt l’article. 

  2. Carles dice:

    Las monjas limitan el hábito a su esfera privada, en sus oficios religiosos, conventos y en contadas ocasiones en la vía pública.
    En este sentido, no creo que sea comparable el caso de una monja, al igual que un obispo, imán o cuaquier persona cuyo oficio sea estrictamente religioso, con el caso de la población en general. Y lo que tengo claro es que se deben aceptar las normas del centro al que se asiste. Si no le gustan, que se busque otro.

    En cuanto a la presencia del crucifijo en las aulas, solo debería estar presente en colegios con orientación católica, sean concertados o privados, pues escoger éstos como opción implica ser coherente con esta religión. Lo digo por aquellos que los escogen únicamente por su calidad educativa, cuando esto está estrechamente vinculado con su orientación religiosa.

    Por último, no deja de asombrarme lo críticos que son muchos con la Iglesia y la religión católica, y lo comprensivos que son con el Islam…

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